|
|
|
|
|
|
|
| |
 |
|
|
| |
|
 |
 |
|
|
|
|
|
|
|
|
Cocktail
stereodélico |
|
|
|
|
|
|
|
|
Predilectas
de Decibelle, las producciones de Mitchell Froom amalgaman buen gusto, eclecticismo
y gala de impecable tradición aural. |
|
|
|
|
|
|
|
|
Dentro
de la inteligentzia finisecular del rock sobresale un grupo de productores
cuyo trabajo podría equipararse al de George Martin
o Phil Spector en los sixties. Don Was, Brian Eno, Daniel Lanois y Mitchell
Froom integran por derecho propio una selecta cofradía de orfebres a menudo
solicitados para organizar el caos y la incertidumbre.
Trendsetters a su manera, cada uno trabaja distinto: Mr. Was es partidario
de no meter mano en la labor de sus pupilos. |
 |
|
|
|
|
|
|
|
|
Eno
y Lanois -juntos o por separado-influyen de buen grado en la obra de los
artistas, llegando a veces al status colaboracionista. Otro tanto ocurre
con Mitchell Froom, cuyo andar tras bambalinas durante más de diez años
se ha plasmado en un album propio de terrible originalidad: Dopamine. |
|
|
|
|
|
|
|
|
 |
Hacia
1989 se lo ve junto a Paul McCartney en Flowers in the Dirt, aportando su
colección de teclados vintage y sonidos sugerentes. Algunos CDs de los Crowded
House son testigos
de los primeros pasos de nuestro hombre.
En la banda de sonido de la película The Commitments
aparece en los teclados. Martin
o Phil Spector
en los sixties. Don Was, Brian Eno, Daniel Lanois y Mitchell Froom integran
por derecho propio una selecta cofradía de orfebres solicitados para organizar
el caos y la incertidumbre. |
|
|
|
|
|
|
|
|
Posteriormente
es requerido por una cáfila de ilustres: Richard Thompson, Elvis Costello,
Suzanne Vega -de quien, incidentalmente, es marido... buen gusto-, Los Lobos,
Bonnie Rait, etc. Su influencia no es ficticia: Bill Nelson, gran guitarrista
-líder en los 70 de la banda BeBop Deluxe y en la actualidad solista en
el sello de Robert Fripp-, lo reputa como "mejor productor de rock" en la
carátula de su último CD. |
|
|
|
|
|
|
|
|
D'il
suono
Sus colaboraciones y producción se caracterizan por el sonido orgánico y
natural. Ello no le impide apelar a procesamientos y electrónicas cuando
es necesario; con el arsenal de estudio hace gala de mano sutil y delicada,
capaz de extraer infinidad de matices de la más variada de las paletas sonoras.
Tiene un entrenamiento musical suficiente. |
 |
|
|
|
|
|
|
|
|
 |
No
es virtuoso, sino colorista que se deleita através de un smörgåsbord instrumental,
en busca del impresionismo eficaz: hammonds, chamberlinas, piano, harmonio,
osciladores y cualquier elemento acústico o electro que permita lograr el
toque deseado.
No duda en experimentar: en la contratapa de Dopamine puede verse la foto
distorsionada de algo que parece ser un engendro microfónico destinado a
la realización de grabaciones binaurales (éstas son técnicas destinadas
a lograr sensaciones de realidad virtual a través del sonido, particularmente
al ser percibido vía auriculares). |
|
|
|
|
|
|
|
|
La última pista del CD citado muestra evidencias de esta modalidad. Su sensibilidad
pareciera tener raíces profundas en los sixties. La obra solista tiene lejanas
reminiscencias de banda sonora de las películas de Flint -contraparte norteamericana
de James Bond e interpretada por James Coburn, cuya estética lounge, gogó
y pseudosicodélica es muy atractiva-; también hay bossa-nova, dinner jazz
y un toque de vanguardia. |
|
|
|
|
|
|
|
|
Cuando
se escucha un CD producido por Mitchell Froom, se tiene la sensación de
que detrás de la música hay una persona de gran inteligencia y excelente
oído. Kiko, de Los Lobos y Froom, es considerado una de las grabaciones
de mejor sonido dentro del ámbito del rock: posee una dinámica demoledora
que no oscurece el matiz. Excelente para deleitar a los amigos en noches
de música y bueyes perdidos. |
 |
|
|
|
|
|
|
|
| |
©
2000 Federico Moreno, Martín Eito. Todos los derechos reservados. |
 |
|