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  Black Magic Duo: Holimar EB 2002  
           
  Originariamente concebidas para ser parte de sistemas home theater de altas prestaciones, se han revelado polivalentes, atractivas y poseedoras de una impecable coherencia sónica, a medio camino entre lo audiófilo y lo pro. Impresiones subjetivas de escucha, características técnicas y detalles de diseño.  
           
  Las Holimar EB 2002 son ejemplo de sensatez industrial. Responden al popular formato "columna" y están diseñadas con esmero, mediante la adopción de soluciones radicales cuyo fin es optimizar la performance.

Como primer dato: se trata de un sistema de alta sensibilidad y baja impedancia, lo que autoriza a suponer un excelente desempeño aún en el caso de que se las conecte a un amplificador de potencia moderada.

Segundo: los altavoces que equipan este sistema han sido concebidos de manera específica, indicio de una génesis integrada y racional.

Detalles
La inspección revela una calidad de construcción impecable: el par sometido a test -enchapado en fresno natural negro satinado-, luce acorde a su valor ($ 2.400).

El aspecto sugiere un sincretismo entre sutileza audiófila y sobriedad de extracción pro. Los transductores empleados son de calidad muy superior a la media: dos midbass de membrana Kevlar® de 8 pulgadas y un tweeter con diafragma convexo de 2 pulgadas realizado en titanio puro.
 
  Los woofers están provistos de un aro de suspensión de goma sintética; el soporte mecánico es de aleación. El motor está compuesto por imán de ferrite-estroncio y bobina de 38 mm de diámetro devanada en soporte de fiberglass.

El tweeter es de diseño muy particular: el área de la superficie radiante es superior a la media habitual en casi un 50%, y el sistema elástico de la periferia está realizado mediante plegado helicoidal del mismo material -titanio- que compone el domo, lo que autoriza a conjeturar un mínimo de pérdida acústica.

El motor está formado por imán de neodimio, material de elevada retentividad magnética; el bobinado es de filamento de aluminio hueco (estructura capilar), sobre soporte de Nomex, y refrigerado mediante fluído magnético, es de suponer una bajísima masa y muy buena disipación térmica.

El sistema de conexión está conformado por un par de clavijas doradas del tipo "five way", de correcta confección. Opcionalmente se provee la modalidad para bicableado.

La observación del interior del gabinete nos pone en contacto con un elaborado esquema antirresonante implementado mediante refuerzos horizontales. Asimismo, la superficie está enchapada (de manera similar al exterior) para evitar el arqueado de los paneles, que están realizados en MDF de 20 mm.

Por otra parte se ha dispuesto de un recubrimiento de brea y aluminio para amortiguar el conjunto, y de un material absorbente no cancerígeno para evitar las reflexiones internas. La amalgama de medidas descriptas no es habitual en productos de este nivel de precios.

Por último, la inspección del divisor de frecuencias descubre una red asimétrica compuesta por un filtro de 18 dB/oct para el tweeter y de 12 dB/oct para el tándem de woofers.

Los componentes utilizados son de muy alta calidad, y la frecuencia de corte está ubicada en torno a los 2.300 hertz.

Sonido: para la evaluación auditiva el sistema fue dispuesto en una habitación de aproximadamente 50 metros cúbicos (4x4x3 m), relativamente absorbente, de solado rígido revestido en moquette.

Las cajas acústicas fueron apoyadas en el piso mediante los spikes provistos, y ubicadas a metro y medio de las paredes traseras e igual distancia de las laterales. Se utilizó electrónica de calidad impecable, lo mismo que el cableado.

Primera impresión: dinámica notable, ataque, velocidad, neutralidad. Inicialmente el grave tiende a parecer un poco faltón; pero no: está todo ahí hasta los 40 hertz.

Después de un rato el oyente cae en la cuenta de la ausencia de coloraciones en la gama baja, muy a la manera del sonido ofrecido por un buen monitor de estudio de tamaño mediano.

Anutha Zone (Dr. John, EMI, 1988) es el típico CD que reproducido a través de combinaciones incorrectas puede llegar a dar impresión de pesadez rítmica y cromatismo obscurecido.

No fue el caso en esta ocasión: la articulación de bajo y percusiones se reveló intacta, sin esa fea tendencia a la resonancia tan común en algunos sistemas bass reflex.

La combinación alta sensibilidad plus baja impedancia ayuda mucho a la hora del contraste dinámico.

A través de un par de permutaciones de amplificadores, todos ellos de gran clase pero de distinta potencia, verificamos comportamiento similar. Estos parlantes tienen que andar bien con una variedad de cosas interesantes que hay en plaza: Krell, Meridian, Quad, Holimar.

Yendo un poco más hacia abajo no creo que haya serios problemas de compatibilidad con opciones de menor precio, tipo NAD o Rotel. Se desaconseja, eso sí, la utilización de amplis mariconiles de baja libido, so pena de compresión y de posibles fallas.

La transición entre el bajo y el medio se verifica sin gran misterio, de manera limpia y ordenada. No existen en esta franja los apagones típicos de algunos sistemas de dos vías, que suelen traducirse como falta de cuerpo en la voz masculina, piano u orquesta.

Al contrario, la sensación de calidez -muy relacionada con la correcta reproducción del medio grave- se mantiene intacta siempre y cuando la calidad de la grabación lo autorice.

El rango medio es de gran linealidad, ligeramente retraído pero libre de picos o depresiones objetables. La integración entre woofer y tweeter es óptima y se verifica alrededor de los 2000 hertz de manera bastante enfática.

Generalmente, los sistemas de dos vías con midwoofers de diámetro mayor a 6,5 pulgadas tienden a concentrar el rango medio alto en un eje relativamente angosto; aquí no se verifica este fenómeno, tal vez debido a la criteriosa elección de una frecuencia de cruce relativamente baja.

El agudo es muy limpio; tiene ese toque alcahuete clásico de los sistemas de alta eficiencia (por lo que algunas imperfecciones comunes, como el soplido de cinta, se revelan en todo su dudoso esplendor), pero sin compromiso del rigor tímbrico general. No se verifican fenómenos de "seseo", ni aberraciones debidas a anomalías de fase.

Si se afina mucho el oído podrá notarse un ligero énfasis en la gama altísima; de cualquier manera el fenómeno no resulta molesto en condiciones normales de escucha e, incluso, habrá quien disfrute de esta ligera coloración, bastante eufónica por cierto.

Volviendo a Anutha Zone, "I Like ki Yoka" es mi pista preferida, con ese halo creole almizclado de bayou y Jack Daniels. El ambiente, los grillitos y el vudú surgen de manera holográfica, gentileza de una imagen estéreo expansiva que se extiende más allá de las cajas, tanto en profundidad como en ancho.

La percepción de este tipo de fenómeno suele estar asociada a un correcto diseño del crossover y a su manifestación más inmediata: buena integración entre altavoces.

Con jazz y música clásica las EB 2002 se muestran igualmente aptas. Ultimate Shirley Horn, por Diana Krall, (Verve, 1998) es uno de nuestros favoritos por contener pistas que están registradas mediante distintas técnicas: algunas en vivo, otras en estudio, con y sin cosmética, análogico y digital. Divertido.

La voz de Diana se revela natural y sexy. En "Hit the Road, Jack" se percibe con gran inteligibilidad la impostación rea que algunas jazzers finolis adoptan a propósito (Igual que en el tango).

En cambio el pendant "Come a little closer/Wild is the Wind" es puro dinner jazz (mejor dicho après dinner: momento de definiciones). Atmósfera de sobra contra un fondo de silencio absoluto, címbalos que flotan en la oscuridad, glockenspiels embrujados y la voz de Diana...

El ecléctico Humoresque -Salerno-Sonnemberg en violín alucinado, con interpretaciones que van de Gershwin y Cole Porter a Mozart- se ve sometido a una correctísima disección aural: cuerda en centro-izquierda, voz en centro-derecha y orquesta a lo ancho de todo el panorama. Notable.

Como prueba final, y con este mismo CD, procedemos a valorar el sistema en relación a su comportamiento en campo cercano -nearfield-, de manera similar a lo que acontece en las pequeñas salas de los estudios de grabación. Pese a que las EB 2002 no han sido diseñadas ex profeso para esta modalidad de escucha, se desempeñan muy bien a respecto.

Nos queda la duda de si los armónicos del violín deben su carácter enfático a la grabación, o son artefacto del tweeter. De cualquier manera, pecado venial.
 
           
  Conclusión
Las 2002 no editorializan el sonido; por el contrario, hacen gala de una neutralidad tímbrica envidiable. Ello tal vez no resulte del agrado de alguna gente acostumbrada a las coloraciones habituales en muchas cajas acústicas: el bajo gordo, el agudo lejanísimo y dulzón (o chillón en demasía). En el caso que nos interesa, lo que se escucha es lo que está en la grabación (siempre y cuando fuente y amplificación lo permitan). A quien quiera hilar fino a través de estos factores le garantizamos una experiencia musical potente. Muy recomendadas, tanto para living, lounge o estudio.
 
  Holimar EB 2002
Principio de funcionamiento: Bass reflex, 2 vías, tres altavoces de alta eficiencia
Impedancia nominal: 4 ohms
Sensibilidad: 97 dB/W/m
Manejo de potencia nominal: 260 watts
Ancho de banda: 40 a 20.000 hertz, ± 2 dB Dimensiones(HxAxP): 880x230x410 mm
Peso: 28,6 kg
 
           
  © 2000 Federico Moreno, Martín Eito. Todos los derechos reservados.