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Los
woofers están provistos de un aro de suspensión de goma sintética; el soporte
mecánico es de aleación. El motor está compuesto por imán de ferrite-estroncio
y bobina de 38 mm de diámetro devanada en soporte de fiberglass.
El tweeter es de diseño muy particular: el área de la superficie radiante
es superior a la media habitual en casi un 50%, y el sistema elástico de
la periferia está realizado mediante plegado helicoidal del mismo material
-titanio- que compone el domo, lo que autoriza a conjeturar un mínimo de
pérdida acústica.
El motor está formado por imán de neodimio, material de elevada retentividad
magnética; el bobinado es de filamento de aluminio hueco (estructura capilar),
sobre soporte de Nomex, y refrigerado mediante fluído magnético, es de suponer
una bajísima masa y muy buena disipación térmica.
El sistema de conexión está conformado por un par de clavijas doradas del
tipo "five way", de correcta confección. Opcionalmente se provee la modalidad
para bicableado.
La observación del interior del gabinete nos pone en contacto con un elaborado
esquema antirresonante implementado mediante refuerzos horizontales. Asimismo,
la superficie está enchapada (de manera similar al exterior) para evitar
el arqueado de los paneles, que están realizados en MDF de 20 mm.
Por otra parte se ha dispuesto de un recubrimiento de brea y aluminio para
amortiguar el conjunto, y de un material absorbente no cancerígeno para
evitar las reflexiones internas. La amalgama de medidas descriptas no es
habitual en productos de este nivel de precios.
Por último, la inspección del divisor de frecuencias descubre una red asimétrica
compuesta por un filtro de 18 dB/oct para el tweeter y de 12 dB/oct para
el tándem de woofers.
Los componentes utilizados son de muy alta calidad, y la frecuencia de corte
está ubicada en torno a los 2.300 hertz.
Sonido: para la evaluación auditiva el sistema fue dispuesto en una habitación
de aproximadamente 50 metros cúbicos (4x4x3 m), relativamente absorbente,
de solado rígido revestido en moquette.
Las cajas acústicas fueron apoyadas en el piso mediante los spikes provistos,
y ubicadas a metro y medio de las paredes traseras e igual distancia de
las laterales. Se utilizó electrónica de calidad impecable, lo mismo que
el cableado.
Primera impresión: dinámica notable, ataque, velocidad, neutralidad. Inicialmente
el grave tiende a parecer un poco faltón; pero no: está todo ahí hasta los
40 hertz.
Después de un rato el oyente cae en la cuenta de la ausencia de coloraciones
en la gama baja, muy a la manera del sonido ofrecido por un buen monitor
de estudio de tamaño mediano.
Anutha Zone (Dr. John, EMI, 1988) es el típico CD que reproducido a través
de combinaciones incorrectas puede llegar a dar impresión de pesadez rítmica
y cromatismo obscurecido.
No fue el caso en esta ocasión: la articulación de bajo y percusiones se
reveló intacta, sin esa fea tendencia a la resonancia tan común en algunos
sistemas bass reflex.
La combinación alta sensibilidad plus baja impedancia ayuda mucho a la hora
del contraste dinámico.
A través de un par de permutaciones de amplificadores, todos ellos de gran
clase pero de distinta potencia, verificamos comportamiento similar. Estos
parlantes tienen que andar bien con una variedad de cosas interesantes que
hay en plaza: Krell, Meridian, Quad, Holimar.
Yendo un poco más hacia abajo no creo que haya serios problemas de compatibilidad
con opciones de menor precio, tipo NAD o Rotel. Se desaconseja, eso sí,
la utilización de amplis mariconiles de baja libido, so pena de compresión
y de posibles fallas.
La transición entre el bajo y el medio se verifica sin gran misterio, de
manera limpia y ordenada. No existen en esta franja los apagones típicos
de algunos sistemas de dos vías, que suelen traducirse como falta de cuerpo
en la voz masculina, piano u orquesta.
Al contrario, la sensación de calidez -muy relacionada con la correcta reproducción
del medio grave- se mantiene intacta siempre y cuando la calidad de la grabación
lo autorice.
El rango medio es de gran linealidad, ligeramente retraído pero libre de
picos o depresiones objetables. La integración entre woofer y tweeter es
óptima y se verifica alrededor de los 2000 hertz de manera bastante enfática.
Generalmente, los sistemas de dos vías con midwoofers de diámetro mayor
a 6,5 pulgadas tienden a concentrar el rango medio alto en un eje relativamente
angosto; aquí no se verifica este fenómeno, tal vez debido a la criteriosa
elección de una frecuencia de cruce relativamente baja.
El agudo es muy limpio; tiene ese toque alcahuete clásico de los sistemas
de alta eficiencia (por lo que algunas imperfecciones comunes, como el soplido
de cinta, se revelan en todo su dudoso esplendor), pero sin compromiso del
rigor tímbrico general. No se verifican fenómenos de "seseo", ni aberraciones
debidas a anomalías de fase.
Si se afina mucho el oído podrá notarse un ligero énfasis en la gama altísima;
de cualquier manera el fenómeno no resulta molesto en condiciones normales
de escucha e, incluso, habrá quien disfrute de esta ligera coloración, bastante
eufónica por cierto.
Volviendo a Anutha Zone, "I Like ki Yoka" es mi pista preferida, con ese
halo creole almizclado de bayou y Jack Daniels. El ambiente, los grillitos
y el vudú surgen de manera holográfica, gentileza de una imagen estéreo
expansiva que se extiende más allá de las cajas, tanto en profundidad como
en ancho.
La percepción de este tipo de fenómeno suele estar asociada a un correcto
diseño del crossover y a su manifestación más inmediata: buena integración
entre altavoces.
Con jazz y música clásica las EB 2002 se muestran igualmente aptas. Ultimate
Shirley Horn, por Diana Krall, (Verve, 1998) es uno de nuestros favoritos
por contener pistas que están registradas mediante distintas técnicas: algunas
en vivo, otras en estudio, con y sin cosmética, análogico y digital. Divertido.
La voz de Diana se revela natural y sexy. En "Hit the Road, Jack" se percibe
con gran inteligibilidad la impostación rea que algunas jazzers finolis
adoptan a propósito (Igual que en el tango).
En cambio el pendant "Come a little closer/Wild is the Wind" es puro dinner
jazz (mejor dicho après dinner: momento de definiciones). Atmósfera de sobra
contra un fondo de silencio absoluto, címbalos que flotan en la oscuridad,
glockenspiels embrujados y la voz de Diana...
El ecléctico Humoresque -Salerno-Sonnemberg en violín alucinado, con interpretaciones
que van de Gershwin y Cole Porter a Mozart- se ve sometido a una correctísima
disección aural: cuerda en centro-izquierda, voz en centro-derecha y orquesta
a lo ancho de todo el panorama. Notable.
Como prueba final, y con este mismo CD, procedemos a valorar el sistema
en relación a su comportamiento en campo cercano -nearfield-, de manera
similar a lo que acontece en las pequeñas salas de los estudios de grabación.
Pese a que las EB 2002 no han sido diseñadas ex profeso para esta modalidad
de escucha, se desempeñan muy bien a respecto.
Nos queda la duda de si los armónicos del violín deben su carácter enfático
a la grabación, o son artefacto del tweeter. De cualquier manera, pecado
venial. |
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